jueves 17 de septiembre de 2009

La discriminación y el rechazo social hacia los obesos

El rechazo social es uno de los factores que predisponen altamente a la aparición de la enfermedad. El rechazo se caracteriza por una profunda ignorancia en cuanto al tema alimenticio: al obeso se le atribuye la responsabilidad de su enfermedad. La obesidad está considerada como la consecuencia de un vicio y el obeso una persona que se entrega a él, es decir, se cree que el obeso es gordo porque quiere, ya que come sin control y con glotonería. Esta falta de conocimiento acerca de la obesidad y el rechazo se manifiestan de distintas formas, tanto en general como en el mundo laboral. La discriminación se manifiesta en nuestra vida cotidiana, como por ejemplo en los asientos del colectivo, que son estrechos y no están pensados para personas corpulentas. El mundo parece haber sido pensado para una determinada parte de la población, dejando afuera a personas con capacidades físicas diferentes, entre las que se incluyen los obesos, entre otros grupos como los minusválidos. Pero el rechazo no solo se manifiesta en el orden de las cosas, sino en el mismo trato que las personas tienen hacia los obesos. Se observó que en una serie de colegios prestigiosos, el número de chicas obesas admitidas era desproporcionadamente menor que el de chicas delgadas. Esto sucedía sin que existieran diferencias significativas ni en el cociente intelectual ni en el expediente escolar previo. Sólo los prejuicios podrían explicar estos hechos. Como ejemplo se puede citar el caso de los auxiliares de vuelo o azafatas, que pueden ser despedidas por tener problemas de sobrepeso; ciertas compañías controlan las medidas de sus muslos y caderas hasta acostumbrarlas a establecer unos límites (es importante señalar que los trastornos en las azafatas son bastantes frecuentes). Ha podido también verificarse que se considera que las mujeres más emprendedoras, social y laboralmente más activas, son delgadas, mientras que a las más voluminosas se les atribuye funciones de madre o esposa. Una persona con problemas de obesidad que busca un lugar de recreo, tiene que sufrir las consecuencias de una ciudad en la que casi nunca tiene espacio para tal volumen. Esto sucede en todo el país. El drama es constante para quienes padecen la enfermedad del sobrepeso y que pretenden acceder a algún cine teatro, algún espectáculo o lugar de comidas. También se les complica el traslado en servicios elementales como el transporte público, como colectivo, taxis y remises, ya que evitar en caso de colectivo la demora que causan al subir, directamente son evadidos, y en caso de remises y taxis por el excesivo peso, no quieren arriesgarse, a cargarlos y transportar tal peso. En este contexto es que desde el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán surgió una propuesta que contempla este aspecto, entre muchos otros. La iniciativa pertenece al presidente del cuerpo, Ramón Santiago Cano, y propone que "los cines, teatros o salas que funcionen como tales", dispongan de butacas adecuadas para las personas obesas en un porcentaje mínimo del cinco por ciento de su capacidad total. El teatro San Martín, por ejemplo, tampoco tiene butacas especiales para obesos. La marginación a la que son sometidas estas personas, está tan establecida implícitamente que ni siquiera concurren a los cines o teatros para evitar pasar un mal momento. "Me parece un gran progreso porque hoy una persona con problemas de obesidad no puede ver una película, no tiene espacios contemplados en los hospitales públicos, ni puede acceder a sanitarios adecuados", (INADI), seccional Tucumán. La posibilidad que las salas de esparcimiento de la ciudad dispongan de la infraestructura necesaria para las personas obesas, es sólo un punto de la propuesta que, en primer lugar, declara de interés municipal "la lucha contra la enfermedad de la obesidad". Barreras: Arquitectónicas (puertas, escaleras, pasillos) Humanas (tolerancia, desprecio, marginación, discriminación) Movilidad (acceso, asientos, transporte públicos, autos) Ocio (teatro, cines, excursiones) Medios de comunicación (estereotipos de burla) Servicios (falta de talles de ropa, probadores inadecuados, hoteles, servicios funerarios) Deportes (bicicletas, aparatos, accesorios) La vivencia de lo mencionado lleva al aislamiento, a separarse de la gente, a encerrarse en las cuatro paredes y para reconfortarse de todas estas situaciones recurren a la comida y lo que va haciendo es hacer mas grave este problema.